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lunes, 21 de septiembre de 2015

Expresión cazada: Punto y final



Hablan de poner “punto y final” aquellos que oyeron campanas ortográficas y, junto al “punto y seguido” y al “punto y aparte”, se les cuela la conjunción (y) al “punto y final”.
Porque lo correcto es decir “punto final”. “Final” funciona como adjetivo de “punto” y no como nombre sinónimo de “punto”.
Así los que dicen poner “punto y final” a un programa de radio o de televisión, deberían decir poner “punto final”. Y los locutores deportivos cuando dicen (y lo dicen con frecuencia) que el árbitro ha puesto “punto y final” al partido, deberían decir que lo que ha hecho el árbitro ha sido poner “punto final” a ese partido.

Permitidme que con esto y aquí, ponga yo también “punto final”.



viernes, 28 de agosto de 2015

Expresión cazada: La práctica totalidad



Dice Lázaro Carreter que los adjetivos práctico y teórico son siameses y no pueden funcionar el uno sin la ausente presencia del otro. Por tanto, si admitimos que hay totalidades prácticas, habremos de admitir totalidades teóricas.
Pondré un ejemplo para intentar aclarar lo que el académico nos quiere decir. Si digo: “La práctica totalidad de los habitantes de la Comunidad de Aragón son muy testarudos” ¿Verdad que, según el tópico, la expresión parece correcta?
Sin embargo, si damos por buena la expresión, estaríamos admitiendo que en la Comunidad de Aragón, habría también una “totalidad teórica”.

¿Y quién compondría entonces esta “totalidad teórica? Lógicamente aquellos que no son tan testarudos. ¿Qué os parece? Sólo cabría entonces preguntarme ¿de cuál de las dos totalidades formo parte yo?

martes, 11 de agosto de 2015

Expresión cazada: inmigrantes




Dice Lázaro Carreter: “Ahí están los extranjeros que, patera o autobús mediante, huyen de su hambre nacional y a los que aquí llamamos justamente “inmigrantes”: han entrado en (in-) nuestro país y en él están. Hay caos, en cambio, cuando, al recordarlos, se les llama “inmigrantes” a los españoles que fueron a buscarse el pan entre sobras europeas. Se producía así una salida “fuera” de su tierra (e-), esto es, una “emigración”: avergüenza de tan elemental. Pero el reduccionismo practicado por muchos comentaristas e informadores va a cercenar el par de antónimos: ahora, todos “inmigrantes”.


martes, 21 de julio de 2015

Expresión cazada: hacer los deberes



Oigamos lo que dice Lázaro Carreter al respecto: “Estas palabras son repetidas como un tic compulsivo de moda: apenas alguien ha concluido una actividad corta o larga, se dice de él o lo dice él mismo que ya ·ha hecho los deberes·

Es bien sabido que tal expresión procede del lenguaje infantil; la emplean los niños al caer la tarde, apenas cierran el cuaderno y desean ponerse a jugar. A algún adulto se le ocurrió usarla con ánimo jocoso y fue ocurrente la invención. Pero ha venido después un tropel de secuaces que la repiten con gracia melindrosa y pueril, como ese señor, tal vez subsecretario, tal vez ejecutivo de una multinacional, con barbita recortada y gafas; o esa presentadora de televisión sin lo uno ni lo otro, anunciando que, desde el poco hacer, se van a arrojar al ·dolce no far niente· porque ya ·han hecho los deberes· Lindo pero cargante, y señal de hipotálamo afectado.”

miércoles, 8 de julio de 2015

Expresión cazada: erradicar


Dice Lázaro Carrater: “La joya que sigue aprovecha el auge de “erradicar”, verbo viejo en su significado etimológico de “arrancar de raíz”, y bastante joven cuando se emplea metafóricamente en frases como  ”erradicar el analfabetismo o la violencia”. El banco de datos de la Academia registra un gran aumento  del uso metafórico del vocablo en los últimos años. Pues bien, tan imparable ascenso ha permitido excretar por la tele que una comida envenenada “ha erradicado la vida de docenas de personas en China”. Ni Góngora.”

……….



imagen: www.pixmac.es

martes, 9 de junio de 2015

Expresión cazada: dignarse a


Parece ser que la construcción apropiada, hasta el año 1927, era “dignarse de”. Por ejemplo: “Dignarse de pedir licencia”. Es a partir de este momento, cuando empezó a sustituirse la preposición “de” por la preposición “a”, siendo numerosos los autores que empezaron a emplear esta nueva construcción.

He aquí lo que dice Lázaro Carreter al respecto: “Confieso mi repelús ante el ·dignarse a· hacer algo y sólo tengo por bueno ·dignarse· hacer algo. A pesar de que la nueva construcción cuenta con muchos padrinos, en mi opinión no deja de ser un vulgarismo.

sábado, 7 de junio de 2014

Expresión cazada: Impulso motriz


“Motriz” es un adjetivo femenino, el masculino es “motor”. Puede usarse también como nombre, por ejemplo: “un motor de cien caballos de potencia”.
Sin embargo, con frecuencia, el adjetivo “motriz” (que es femenino), lo oímos aplicado a nombres masculinos: “impulso motriz”, “grupo motriz”, “bloque motriz”...
Lázaro Carreter dice que “este es un error de párvulos”. En efecto, el castellano recibió del latín el sufijo femenino “triz” o “diz” correspondiente a los vocablos que poseían el sufijo “tor” o “dor”: “emperador” - “emperatriz”; “actor” - “actriz”; “locomotor” - “locomotriz”...


 

viernes, 8 de febrero de 2013

De alguna manera


Expresión cazada: De alguna manera

Tanto se oye la expresión últimamente que resultaría difícil llevar la cuenta del número de veces que se repite, por ejemplo durante la emisión de un programa de debate, tanto en TV como en la radio.
Difícil sería también encontrar a uno solo de los tertulianos, sea político, periodista o profesional de cualquier actividad que no caiga en la dichosa muletilla.
Lázaro Carreter lo achaca a que está de moda. A quien hace uso de ello le parece que está en la onda, que queda “chic”, que es un “touch” de elegancia y cree que así no queda defraudada la afición.
Afirma irónicamente que, al final, terminaremos diciendo cosas como éstas: “A esta sopa le falta sal de alguna manera” o “¿Vamos esta tarde de alguna manera al cine?”



viernes, 20 de enero de 2012

A nivel (de)


Expresión cazada:

El famoso “nivel de vida” nos entró vía francesa  “niveau de vie” y no estaba mal, expresando metafóricamente una altura.
Más feo nos queda el “a nivel de piel”, “a nivel de las mucosas”, etc. que usan muchos médicos.
En la década de los sesenta nos llegó el “a nivel (de)”: “a nivel del estado”, “a nivel de dirección”, “a nivel técnico”, “a nivel de ministros”, “a nivel de novios”... Todos ellos girando en torno al “level” en el sentido de “rango”.
Lázaro Carreter nos dice que este “sucedáneo preposicional” nos lo han calzado los tecnócratas quizá porque consideran bastardo el uso de nuestras hermosas preposiciones, canijas para ellos.
¿Por qué no decir “entre ministros” o “para los novios” o “en el estado”, etc.? Disponemos de unas eficaces preposiciones castellanas para decir a nuestro modo lo que los norteamericanos refieren con su “level”.
Podemos concluir con Lázaro Carreter que quien usa el “a nivel de” quizá “no hable para locas, aunque lo haga para tontas”.