viernes, 31 de mayo de 2013

Palabra cazada: Detentar


Se está extendiendo la incorrecta acepción del verbo “detentar”, queriendo significar “tener”, “ostentar”, “desempeñar”.
Con frecuencia se dice por ejemplo que “tal ciclista detenta el récord de la hora”, que “el Barça detenta el título de la Champions” o que “Fulano detenta el cargo de Ministro”. Lázaro Carreter, con sorna de la buena, dice que pronto nos acostumbraremos a decir que “Ricardo detenta como esposa a Lolita”, que “apenas detento dinero en los bolsillos”, o que “Dios le detente la salud”.
La palabra “detentar” la tomamos del latín “detentare” y significa “retener algo sin derecho”. El mal uso de la palabra ha ido despojándola injustamente de la coletilla “sin derecho” para ir empleándose cada vez por más usuarios con el significado de “tener”, “poseer” o “gozar de”.

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miércoles, 1 de mayo de 2013

Locución cazada: Lapsus




La palabra proviene del latino “labor” (deslizarse). “Lapsus” significa pues “tropiezo o equivocación”. Así el conocido “lapsus linguae” no es otra cosa que una equivocación al hablar.
El  Diccionario de Autoridades da a “lapso” (que  no lapsus) el significado de deslizamiento, el curso con que va pasando el tiempo. La Real Academia le añade también el significado de equivocación.
Dice Lázaro Carreter que lo aberrante es el uso de “lapsus” en lugar de “lapso”. Es decir, como “espacio de tiempo”, porque en español, la voz latina “lapsus” sólo se usa correctamente como equivocación, especialmente la que se comete al hablar o escribir.
Es decir, “lapso” admite los dos significados (espacio de tiempo y equivocación), mientras que “lapsus” admite sólo el de equivocación.
Así que “hacer un lapsus”, nunca deberá decirse con el sentido de hacer un alto, una pausa o un descanso, sino en el sentido de cometer un error o equivocarse.

miércoles, 17 de abril de 2013

Locución cazada: Victoria pírrica


Locución cazada: Victoria pírrica

Se oye mucho esta expresión, sobre todo a los locutores y tertulianos que comentan acontecimientos deportivos. Generalmente la emplean mal y con un significado que no tiene.
Suele emplearse en el sentido de “victoria por la mínima diferencia”. Así cuando por ejemplo en un  partido de fútbol, un equipo gana a otro sólo por la diferencia de un gol, con frecuencia se oye decir que “ha sido una victoria pírrica”.
El adjetivo “pírrico” hace referencia a Pirro, famoso rey que ganó una batalla a los romanos, pero que tuvo en ella tantas pérdidas y perdió tantas otras después a consecuencia de ésta, que no le sirvió para nada esta ganancia. Este es el sentido verdadero de la expresión “victoria pírrica”.
Estaría bien aplicada la expresión en el caso de que en el ejemplo anterior, el equipo ganador, aún habiendo ganado, quedase eliminado en ese campeonato, independientemente del número de goles.
Con ironía Lázaro Carreter invita a generalizar la expresión y decir por ejemplo: “sueldos pírricos” o “precios pírricos” y por qué no “pirrifalda” en lugar de minifalda.
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martes, 2 de abril de 2013

Locución cazada: jugar un papel



Es un galicismo que entró en España hace un siglo aproximadamente.

El hecho de representar en el teatro una pieza dramática se expresa en francés con el verbo “jouer”, jugar. La parte del texto perteneciente a cada actor, se le entregaba a éste en un manuscrito enrollado, “roule” y era un “rôle”. Por tanto cuando se representaba una obra, se “jugaban los roles o papeles”.

También en el teatro castellano se daba a cada actor su parte de texto escrito en un papel, por lo que la figura de galán o dama o gracioso o padre, etc., también pasó a llamarse “papel”. Hacer o interpretar el papel de galán, etc.

Pero nunca en español se había hablado de “jugar un papel”. Siempre se habían utilizado verbos como hacer, representar, desempeñar, ejecutar, etc. Mucho menos en el sentido que actualmente se le da.

Lázaro Carreter dice: “hoy muchos serían incapaces de afirmar que tal actriz va jugar el papel de Medea por ejemplo, pero aseguran sin pestañear que esa misma actriz está jugando un papel importante en tal asunto”.

 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Locución cazada: de cara a


Esta locución se utiliza mal con muchísima frecuencia. Por ejemplo: “Se está preparando de cara a la próxima competición” o “Hace propaganda de cara a las próximas elecciones”, etc.
El mal uso consiste en aplicar la locución para establecer relaciones de finalidad, cuando su utilización correcta es para establecer relaciones de dirección.
Está mal usada cuando se utiliza sustituyendo a nuestra preposición “para” o a nuestra locución “con vistas a”.
Lo correcto sería decir: “Se prepara para la próxima competición” o “hace propaganda de cara a las próximas elecciones.
“De cara a” está bien usada cuando equivale a “hacia” y tiene por término un lugar. Por ejemplo: “vayamos de cara al mar”.
Irónicamente nos dice Lázaro Carreter: “Cuidado, se empieza considerando las cosas “en base a”, se sitúan “a nivel de”, se empujan “de cara a” y se termina elevándolas a la “cumbre”.

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viernes, 8 de marzo de 2013

Vulgarismo cazado: Dequeísmo



Se detectó primero en los países americanos y ha proliferado, oyéndose hoy con muchísima frecuencia. Consiste en el uso del “de que” en lugar de “que” delante de oraciones complementarias de verbos como mandar, decir, pensar, contar, proponer, temer, suplicar…
Por ejemplo: “pensé  de que no vendría”, “le supliqué de que no me multara”,  “nos dijeron de que era mentira”… en lugar de “pensé que no vendría”, “le supliqué que  no me multara”, “nos dijeron que era mentira…”
Lázaro Carreter nos dice que es un vulgarismo y no una vulgaridad, hay que evitarlo. Explica que la diferencia entre vulgarismo y vulgaridad está en que la vulgaridad procede con afán de distinguirse, de ser moderno, de aparentar, mientras que el vulgarismo procede de quien sin tener otros recursos, cree de buena fe que es así como se habla.
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sábado, 2 de marzo de 2013

Palabra cazada: Colectivo




Este término procede del vocabulario comunista y designaba en el campo teatral al grupo que se autogestionaba de forma anónima, cuyos componentes estaban unidos por un interés en lo sociopolítico.
Hoy la palabra “colectivo” se ha extendido tanto que se habla de colectivo de notarios, de profesores, de médicos, de gais, de periodistas, de futbolistas…
Lázaro Carreter nos aclara que, según han coincidido un grupo de asesores lingüísticos “la palabra colectivo debe emplearse como conjunto de personas unidas por los mismos intereses políticos, artísticos, sociales, etc., que se agrupan para una empresa común, realizándola y gestionándola entre ellos. Debe extraerse el uso de “colectivo” para designar grupos en los que no se dan estas circunstancias.