sábado, 7 de septiembre de 2013

Palabra cazada: Israelita



En un partido de baloncesto entre España e Israel transmitido por TV, un locutor se expresaba así en un momento de la disputa del partido: “Los israelitas van ganando por cinco tantos...”
Lázaro Carreter comentaba con el humor que le caracteriza que esto es un disparate debido a la ignorancia.
Todas las lenguas modernas distinguen bien la diferencia de significado entre “israelita” e “israelí”.
Israelita es el individuo del antiguo pueblo hebreo, descendiente  de algunas de las doce tribus hebreas. Israelita es pues el judío o hebreo.
Israelí es, según  nuestro diccionario, “el natural o el ciudadano del Estado de Israel.”
De modo que personas no judías pueden ser israelíes si son ciudadanos del Estado de Israel. Y, por contrario, puede haber judíos que no sean ciudadanos de Israel y, por tanto, no israelíes, aunque sí israelitas.


jueves, 1 de agosto de 2013

Palabra cazada: Puntual.


Se ha puesto de moda el uso del adjetivo “puntual”, pero de manera incorrecta. Así, se oye hablar de “acuerdos puntuales”, “conversaciones puntuales” o “asuntos puntuales” en el sentido de lo contrario de “total”.
Pregunta Lázaro Carreter con ironía: “¿No se entenderá  (¡cielos!) que acuerdos, conversaciones o asuntos van a llegar a la hora en punto?

Y es que en nuestro querido idioma castellano disponemos de adjetivos tan precisos como “parcial” o “concreto” para referirnos a esos acuerdos a los que nos queremos referir cuando, incorrectamente, los tildamos de “puntuales”.

viernes, 5 de julio de 2013

Palabra cazada: Reiniciar.



Si iniciar y comenzar son sinónimos, puesto que ambos significan “dar principio a una cosa”, también serán sinónimos reiniciar y recomenzar. Las cosas y las acciones tienen un solo principio. Si algo que se ha comenzado una vez, no se puede recomenzar, tampoco podrá reiniciarse lo que ya se inició.
Sólo se pueden reiniciar las cosas cuando se anulan completamente o se destruyen, como Penélope “reiniciaba” el tejido que cada noche deshacía. Pero algo que ya está iniciado y no destruido, no se puede iniciar de nuevo.
Tenemos un verbo para referirnos a la acción de continuar una acción que quedó interrumpida. Este verbo es “reanudar”
Cuando digo que dos amantes que se reconcilian, “reinician” su idilio, me estoy expresando mal. En nuestros días es muy frecuente encontrar este término mal empleado en muchísimos ejemplos más.
Lázaro Carreter dice que “casi todo lo que ahora se “reinicia”, lo que en realidad hace es “reanudarse”.

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martes, 25 de junio de 2013

Palabra cazada: Señalización



Sobre todo en ambientes deportivos suelen oírse cosas como estas: “El árbitro se equivocó en la señalización del penalti”.
“Señalización” es el acto de “señalizar”. El verbo significa: “Colocar en las carreteras y otras vías de comunicación, las señales que indican bifurcaciones, cruces, pasos a nivel y otras que sirven de guía a los usuarios”.

Como en el ejemplo del árbitro, suele confundirse “señalizar” con “señalar”. Es verdad que entre las acepciones de la palabra “señalar” no se registra la de “señalar una falta”. Pero definir esa acción con la palabra “señalización” no está ni medio bien. En todo caso, dice Lázaro Carreter, no habría más remedio que llamarla “señalamiento”.

jueves, 13 de junio de 2013

Locución cazada: Vergonzante


Es frecuente el uso de la palabra “vergonzante” de manera incorrecta. Por ignorancia suele utilizarse en lugar de “vergonzoso” y así escuchamos cosas como estas: “Es vergonzante el uso que la autoridad hace del poder” o “Es vergonzante el comportamiento del partido de la oposición” o “Es vergonzante la última ley aprobada en el Parlamento”. Lo correcto sería “Es vergonzoso...”
El adjetivo “vergonzante” significa “que tiene vergüenza” y se aplica a aquellos a quienes su situación o condición les lleva a sentir vergüenza, especialmente a los pobres que tienen necesidad de mendigar. Estos son los “vergonzantes” y no los que carecen de vergüenza.
Ambos adjetivos, “vergonzante” y “vergonzoso”, dice Lázaro Carreter, pertenecen a la misma familia de vergüenza, pero no son intercambiables.

viernes, 31 de mayo de 2013

Palabra cazada: Detentar


Se está extendiendo la incorrecta acepción del verbo “detentar”, queriendo significar “tener”, “ostentar”, “desempeñar”.
Con frecuencia se dice por ejemplo que “tal ciclista detenta el récord de la hora”, que “el Barça detenta el título de la Champions” o que “Fulano detenta el cargo de Ministro”. Lázaro Carreter, con sorna de la buena, dice que pronto nos acostumbraremos a decir que “Ricardo detenta como esposa a Lolita”, que “apenas detento dinero en los bolsillos”, o que “Dios le detente la salud”.
La palabra “detentar” la tomamos del latín “detentare” y significa “retener algo sin derecho”. El mal uso de la palabra ha ido despojándola injustamente de la coletilla “sin derecho” para ir empleándose cada vez por más usuarios con el significado de “tener”, “poseer” o “gozar de”.

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miércoles, 1 de mayo de 2013

Locución cazada: Lapsus




La palabra proviene del latino “labor” (deslizarse). “Lapsus” significa pues “tropiezo o equivocación”. Así el conocido “lapsus linguae” no es otra cosa que una equivocación al hablar.
El  Diccionario de Autoridades da a “lapso” (que  no lapsus) el significado de deslizamiento, el curso con que va pasando el tiempo. La Real Academia le añade también el significado de equivocación.
Dice Lázaro Carreter que lo aberrante es el uso de “lapsus” en lugar de “lapso”. Es decir, como “espacio de tiempo”, porque en español, la voz latina “lapsus” sólo se usa correctamente como equivocación, especialmente la que se comete al hablar o escribir.
Es decir, “lapso” admite los dos significados (espacio de tiempo y equivocación), mientras que “lapsus” admite sólo el de equivocación.
Así que “hacer un lapsus”, nunca deberá decirse con el sentido de hacer un alto, una pausa o un descanso, sino en el sentido de cometer un error o equivocarse.